La obviedad conceptual marcaba que el prestigioso Miklos Rozsa, ya consolidado en el género, era el ideal para componer la música de Espartaco. Pero Kirk Douglas y Stanley Kubrick no querían ser obvios. Querían romper el molde y evitar la sonoridad grandiosa del maestro húngaro. Querían un sonido más moderno, que expusiera el contrapunto dramático de la confrontación entre esclavos y romanos. Y lo encontraron en Alex North. (TheMovieScores)
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